viernes, 11 de julio de 2008

Mariale cumple 11 años!

Hoy hace 11 años nos convertimos en papás... y desde ese día han pasado tantas, pero tantas cosas que ya no recuerdo cómo era la vida sin hijos.

Durante estos 11 años mis impresiones sobre Maria Alejandra han cambiado año por año: recuerdo cuando sólo era ella, pasábamos el día juntas, hacíamos mercado, jugábamos en el apartamento, veíamos los aviones por la ventana, oíamos colorin colorradio, íbamos a estimulación temprana. Recuerdo el primer cambio de pañal en la clínica, el conflicto con mi mamá por la lactancia materna (yo gané, jejeje), la primera cita con el pediatra, el registro en la notaría... siempre con ese sentimiento de no tener ni idea de nada.. primiparada absoluta!!
Creo recordar que no era fácil, que al principio la lactancia fue sanguinaria, que hubo cólicos, gripas, fiebres y trasnochadas. Despertadas a mitad de la noche porque se paraba en la cuna y luego no sabía cómo volverse a sentar, preocupación porque no quería gatear, tardes de llanto, muertas de cansancio y ella sin querer dormir su siesta.

Sin embargo todo era pura novedad, como estar jugando a la casita. No me daba cuenta de lo que estaba dejando atras, y era tan feliz que no me importaba. Ni me imaginaba que en once años todas esas renuncias me iba a estar pasando cuenta de cobro.
Luego vino Juan Jose, y la niña tranquila y feliz, que saludaba a todos y se dejaba alzar de cualquiera, se volvió tímida e introvertida. Con Juan más grande empezaron las peleas, y yo no entendía cómo una niña tan chiquita podía actuar con tanto odio contra su hermano... luego los papeles se invirtieron y ella fue la que recibió los golpes por un buen rato.
Y seguía la primiparada... cambiarnos de casa, escoger jardín infantil, colegio. Y empezó la vanidad... la niña a la que yo había vestido con colores primarios, jeans, zapatos azules, empezó a escoger su ropa y se convirtió en la niña de mis pesadillas: ropa rosada, boleros, escarcha, barbie, moñitos y corazones y hasta hizo el intento con unos zapatos blancos de charol a los que me negué rotundamente a pesar de su llanto. Chicles muy pegados, camisetas ombligueras, nada suelto, no lo soportaba (se me ocurrió pensar que la estábamos controlando mucho y sentir algo suelto la desconcertaba...)
Hubo también una época en la que nunca estábamos de acuerdo. Yo sentía que ella se quería imponer y supongo que ella sentía lo mismo conmigo; "lucha de poder", le dicen a eso en los libros sobre crianza. Yo la veía como una niña egocéntrica que no demostraba el más mínimo interés en los demás, lloraba aterrada de haber llegado a criar a una personita tan "mala gente". A sus nueve años no me imaginaba cómo podría ser su adolecencia si seguíamos así. Pero en algún momento cambió y yo por estar atendiendo a mis dos bebés no lo noté. Sólo puedo decir que ahora es una niña colaboradora y considerada, que no expresa mucho cariño por Juan José pero adora a sus dos hermanitos chiquitos; es la niñera perfecta, los conoce, los entiende y los maneja casi tanto como yo. Sus pataletas por la ropa siguen y supongo que aumentarán en los próximos años pero se le nota el esfuerzo por entender y adaptarse a las situaciones.
Hoy, y gracias a ella, he aprendido que con los niños todo son etapas, que todo pasa, todo se supera, y la madurez va llegando al mismo tiempo que ellos se preparan para irse alejando.
Gracias por enseñarme a se mamá. Feliz cumpleaños, mi princesa mayor!!!

1 comentario:

Jann dijo...

estas al borde de un tener una adolescente en casa. te felicito

un abrazo a la niña
esta muy bella